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“Secretos en el jardín” revivió el thriller de época

Tal como sucedería en una película, mientras en la Quinta Vergara cantaba el "Puma" Rodríguez, a pocos kilómetros una pareja de amantes era asesinada a sangre fría en su automóvil una calurosa noche de febrero de 1981. Se trataba del tercer crimen del mismo estilo en cometerse en la Ciudad Jardín en menos de seis meses, y la prensa ya empezaba a hablar de "sicópatas".

Es el escenario de partida de "Secretos en el jardín", la teleserie nocturna de época que Canal 13 estrenó anoche luego de "Los 80", en su primera incursión en el thriller desde la renovación de su área de ficción con Alberto Gesswein.

En el primer capítulo, de más de una hora de duración, pudimos ver el inicio de la investigación paralela del detective Ramiro Opazo (Francisco Pérez-Bannen) y del periodista Javier Montes (Mario Horton), quienes esperan resolver el caso, el primero porque es traído de Santiago especialmente para eso, y el segundo porque es un encargo de su suegro, el quisquilloso alcalde de Viña (Edgardo Bruna), que está sólo preocupado por el impacto que los crímenes tendrán en el turismo.

Y ya desde el principio se pudieron ver las historias de amor que cada uno de los dos protagonistas tendrá en distintos espectros de la sociedad viñamarina de la época: Ramiro con Bárbara (Blanca Lewin) la esposa de Hernán, un prepotente empresario de la zona (Cristián Campos), y Javier con la única sobreviviente de los ataques, la dañada Sofía Ventura (Daniela Ramírez), quien tiene una personal y secreta versión de lo sucedido.

Entremedio, una buena cantidad de sospechas e intrigas, tanto en el ambiente del puerto de Viña, con la familia del turbio dueño de la agencia aduanera, Francisco O'Ryan (Julio Milostich), y por otro lado con un par de carabineros (Néstor Cantillana y Roberto Farías) que podrían tener algo que ver en los crímenes. Y, por supuesto, una tremenda recreación de época, donde rondan las referencias al estilo "Los 80" y reina la canción "Ay amor", de Víctor Manuel, tanto en los créditos como en la misma trama de la serie.

Cabe destacar que, aunque está basada en la historia real de los sicópatas que aterrorizaron Viña entre 1980 y 1983, se trata de una teleserie de ficción, por lo que, aunque nos muestran que al final los asesinos fueron juzgados y fusilados -en la última pena de muerte dictada en Chile, en 1985-, cualquiera de los personajes podría ser culpable, y capítulo a capítulo se sospechará más de uno o del otro, tal como en su momento pasó con los thrillers nocturnos de TVN, como "Alguien te mira" y "¿Dónde está Elisa?".

Algo nada casual considerando que una de sus guionistas es Nona Fernández, quien coescribió ambas producciones del canal estatal.

Publimetro